Sensitive to pleasure: el cuerpo no es el límite

La pregunta es compleja: ¿Qué sensaciones experimenta una obra de arte?. La artista italiano-holandesa Sonia Cillari se propuso ir en busca de una respuesta, motivada por la frustración, o mejor dicho, la distancia que existe entre ella, como creadora audiovisual, y su propia obra. Sensitive to pleasure es un intento de conectar emocional y sensitivamente ambos momentos del proceso artístico, tomando como intermediario al espectador, a través de una performance interactiva que se vale de una red eléctrica.
Sensitive… está integrada por un cubo negro llamado Ambisonic, donde se encuentra La criatura, una mujer desnuda que permanece inmóvil y aislada; su cuerpo está en línea directa con una antena de onda radiofónicas, que a su vez está conectada a una interfaz sonora y a un traje especial que tiene puesto Cillari, quien se mantiene afuera del cubo durante toda la performance recibiendo en su propio cuerpo los impulsos que genera el circuito. Los espectadores pueden entrar al cubo, acercarse a La criatura y tocarla, interactuar sutilmente con ella. La obra parece difícil, pero no lo es tanto: es una cadena representativa de variaciones emocionales y físicas, puede ser dolor, puede ser placer, materializada en música e impulsos eléctricos.
La criatura -tal cual el nombre que utiliza la artista- es la interconexión, el punto donde los espectadores reaccionan y generan las sensaciones que luego el sistema decodifica. Las performances duran aproximadamente dos horas, el cubo permanece abierto y los espectadores van ingresando de a uno, los que quedan afuera observan los estímulos que recibe Cillari. El sonido fluye de ocho altavoces que están instalados estratégicamente para crear una atmósfera sonora envolvente. Para explotar lo visual se montó un juego de luces que varía su intensidad a medida que el espectador se mueve dentro del cubo. Artista y Criatura se relacionan mediante un lazo intangible pero real, el espectador las conecta, desdibuja el límite que representan sus propios cuerpos separados. La obra, el espectador, el creador: tres momentos entrelazados sensorialmente.
La obra es una pieza artística íntima que se detiene en la reflexión, polémica, de cómo el artista puede percibir su propia creación a partir de la intervención del público. Un punto que se tuvo en cuenta fue la privacidad del espectador dentro del cubo, para que no haya inhibiciones o barrera represiva alguna al momento de visitar a La criatura. Nada que suceda dentro del Ambisonic queda documentado, la obra es el momento en que sucede, tan efímera como un impulso eléctrico. Cillari, de esta forma, explora la idea de voyeurismo dentro de la audiencia, mirándola mientras ella misma vive la experiencia de sentir lo que siente su propia obra de arte.
Cillari explica que Sensitive… es un homenaje a Pigmalión, el escultor que, según relata Ovidio en Las metamorfosis, se enamora de una pieza que él mismo cinceló.
Los labios le besa, y que se le devuelve cree y le habla y la sostiene […]
da a sus dedos gemas, da largos colgantes a su cuello;
en su oreja ligeras perlas, cordoncillos de su pecho cuelgan:
todo decoroso es; ni desnuda menos hermosa parece.
(Las metamorfosis, Ovidio, Capítulo X)
La obra, agrega la artista, trata la relación invertida de control entre el creador y su creación. “Si hay una conexión física entre ellos es para mantenerse vivo el uno al otro, una metáfora de la relación mutuamente dependiente. Y para lograrlo, en el siglo XXI, hay que
zambullirse en la exploración del cuerpo como interfaz”, comenta. El concepto de entender el cuerpo como interfaz se desprende de las últimas investigaciones que viene desarrollando, siempre relacionadas con los mecanismos sensoriales y perceptivos en distintos entornos. Desde allí revisa el surgimiento de nuevos patrones de conciencia, percepción e identidad.
Las obras de Sonia Cillari se exponen en forma permanente en distintas salas de Holanda, Francia, Italia y Japón. El proyecto Sensitive to Pleasure fue realizado en colaboración con STEIM y NIMk.

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