12may 11

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento

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Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento

El movimiento no es sólo una virtud de lo físico. La historia del pensamiento también está en continuo cambio, en permanente evolución y transformación. Hablar del movimiento es enfrentarse a un imperio intelectual poderoso: es hablar del proceso de la existencia. El arte hace alusión constante a esta maquinaria intangible, especialmente desde que inició, a mediados del siglo XX, un cruce definitivo con el pensamiento científico y los adelantos tecnológicos. Los siguientes cinco artistas, cinéticos por definición, actualizan el análisis del movimiento a través de obras que arrojan preguntas fundamentales, cada una desde un punto de vista propio.

Andreas Muxel

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento He aquí un genio de la cinética. Su obra Connect parece un dispositivo simple, integrado por cuerdas de goma y trece esferas de acero. Pero en una lectura más detallada aparece una exploración extraordinaria del comportamiento espontáneo, caótico por excelencia. Los movimientos de las esferas entablan conexiones físicas entre sus escasos elementos a través de acrobacias azarosas; se relacionan mediante electromagnetismo y una varilla de carbono. Cada una de las esferas pende de una de las cuerdas, que a su vez están conectadas a un motor simple que las hace oscilar y las mueve hacia arriba y hacia abajo. Mientras sucede este movimiento, la varilla de carbono juega el rol de doble péndulo que se va adhiriendo a distintas esferas, lo cual cambia la atracción magnética y produce más movimientos.

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento El resultado es un admirable generador icónico de movimiento caótico. Connect desarrolla actividad en el cambio constante, a partir de una serie de elementos simples con patrones de comportamiento idénticos. El artista explica que no hay controlador principal fuera de la escultura y tampoco conexión digital entre las unidades. Es un algoritmo analógico, es decir, una exposición clara de actividad no lineal. Apenas se vale de un sensor electrónico que analiza el comportamiento oscilante de una esfera de acero, que mide la frecuencia y la amplitud del balanceo total, y un software que detecta dónde está conectada la varilla de carbono. El resto es azar.

Connect es un laberinto interminable que dialoga con el advenimiento tecnológico sin dejar de lado cuestiones mecánicas simples. Es una contestación inteligente a la antigua explicación del mundo en términos de estímulo-respuesta (acción – reacción).

Jussi Ängeslevä

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento La precisión y la búsqueda estética también son factores claves para resolver una obra de arte. Este artista finés así lo entiende y lo proyecta al máximo exponente. A mediados de 2009 desarrolló exclusivamente para el museo de la bmw de Munich una escultura cinética que exhibe en sus transformaciones el proceso de diseño de un vehículo. Mediante 714 esferas de metal unidas a motores por finos cables de acero, logra un intercambio exacto entre componentes mecánicos y electrónicos. Las imágenes aparecen con una coherencia narrativa impactante. Además, la ubicación de la escultura podría decirse que es perfecta, permite verla desde todos los ángulos, incluso desde abajo a través de un vidrio que conecta con la sala inferior.

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento Otra de sus grandes creaciones es la instalación Duality (2007), ubicada en una dependencia pública en el centro de Tokio, que tiene la capacidad de trasladar el caminar de los transeúntes a un pequeño lago artificial: aprovecha la energía de sus pasos para generar oscilaciones en el agua. El artista explica que es una obra que busca hacer visible la ubicación y el contenido físico de las millones de personas que diariamente caminan por allí. Es una interfaz que cruza “lo líquido” (agua) y “lo sólido” (la tierra), temas milenarios que se amplifican con las nociones de “realidad” (ondas de agua) y “virtualidad” (ondas de luz). En la pasarela, se instaló un medidor blanco de LED, de 4 x 4 metros. Los azulejos de vidrio están equipados con células que miden la posición exacta y la potencia de cada paso, lo que provoca movimientos en el agua. La reacción es perceptible en el medioambiente y crea un sentido diferente de la identificación con el entorno.

Sachiko Kodama

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento Hay una revolución en el trabajo cinético, y ella es una de las grandes responsables. Esta artista japonesa incorpora a sus obras ferrofluídos: minúsculas partículas ferrosas suspendidas en un fluido emulgente, que comúnmente es una solución orgánica o agua. Estas nanopartículas no muestran ferromagnetismo porque no retienen su magnetización cuando se interrumpe el campo magnético aplicado externamente. Kodama descubrió que cuando un ferrofluído entra en el eje de acción de un campo magnético comienza a moverse de un modo muy extraño. Y asombrosamente plástico.

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento A partir de ese descubrimiento le dio vida a Morpho Towers [Torres cambiantes, Torres que mutan]. Visualmente, son espigas de hierro helicoidales por donde viaja el impulso electromagnético; el líquido, de color oscuro y brillante, responde a flujos energéticos sincronizados con una música: de acuerdo a las frecuencias se va intensificando o aminorando. La obra es un compendioo donde se une un concepto de alto vuelo y un trabajo estético deslumbrante. Es una pieza absolutamente contemporánea, aprovecha las posibilidades de los nuevos materiales y cruza conocimientos de distintos planos, desde la física hasta la química, desde lo musical a lo escultórico, siempre en base a los recursos tecnológicos disponibles. Es decir, la simple elección de los materiales, del soporte, ya está determinando con sutileza un momento histórico y una etapa evolutiva en la proyección artística de la escena contemporánea. Hay movimiento. Hay desarrollo tecnológico. Hay trabajo estético. Hay interactividad. Y todo mezclado con una variable fruto del azar que convierte la obra en un mecanismo indeterminable.

Julius Popp

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento La evolución y los procesos comunicativos ocupan el eje central en las investigaciones del norteamericano Julius Popp, especialmente en su obra cumbre: Bit.Fall [el nombre hace referencia a una catarata de bits, unidad mínima dentro de la nomenclatura digital]. La búsqueda apunta a analizar y representar las trasformaciones de la vida a partir del advenimiento tecnológico, propone una interpretación del funcionamiento de las estructuras vitales y sus mecanismos básicos. Desnuda entramados culturales y sus consecuencias sociales. En línea directa, y como actor protagónico, aparece el ser humano y su adaptación a esos procesos. Esta instalación realiza una lectura de los principales medios de comunicación a nivel mundial en Internet, analiza todos los textos y selecciona las palabras más utilizadas. Luego, esas mismas palabras, las escribe con agua en el aire.

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento Hay dos líneas bien marcadas en Bit.fall, por un lado la científica, por el otro la artística. La instalación reúne el trabajo visual con la mecánica y con el diseño de software; hay un trabajo notable de la espacialidad y al mismo tiempo un proceso digital, donde emerge la imagen y describe los procesos. La información se materializa en forma de lluvia, se naturaliza, se convierte en un organismo vivo y fundamental: el agua. Según explica Popp, si la máquina está funcionando con sus palabras es que la cultura está produciendo sentido. Y lo increíble es la velocidad con que se construye ese sentido, tan importante para la sociedad contemporánea, pero que mañana puede ser exactamente contrario.

Adriana Salazar

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento Entre tanta lata científica había que mostrar el costado humorístico. La artista colombiana Adriana Salazar crea máquinas que no sirven para nada, ancla su concepto entre la sensibilidad que pueden generar los movimientos rutinarios –como atarse los cordones- y la más pura y fría funcionalidad. Máquina de llorar (2007), por ejemplo, es una escultura que emana gotas de agua, y Máquina de consuelo (2007) es otra que se ubica exactamente al lado y se ocupa de secarlas con un pañuelo. La primera funciona con un sistema simple de piezas de vidrio, adentro contiene agua que se va evaporando con la ayuda de un mechero de bunsen; luego se condensa y gotea. La segunda es simplemente un pañuelo agarrado a un pie metálico. La artista señala que sus creaciones reflejan la crisis que, desde su punto de vista, atraviesa el arte contemporáneo. “Muchas veces las obras actuales están desvinculadas de los procesos sociopolíticos. Pocos las entienden, son excluyentes. Entonces, uno se enfrenta a la pregunta ¿esto sirve o es sólo para eruditos y coleccionistas?. Mis piezas son un punto de partida para reflexionar sobre estos tópicos”, apunta.

Cinco artistas contemporáneos que investigan el movimiento La obra Mademoiselle, Máquina fumadora (2003) es una experiencia irónica sobre los movimientos de los fumadores, el impulso inconsciente y corporal de inhalar y exhalar humo. Es algo así como un ekeko pero con un diseño más sofisticado. A través de tubos y un émbolo la escultura se fuma un cigarrillo. Es el reflejo exacto de un proceso vacío de sentido, un objeto que prescinde de operaciones de fantasía tecnológica e imposible de reproducir a nivel industrial. Las piezas de Salazar, incluida la máquina de fumar, son capaces de devolver la mirada lineal a los espectadores. Ella se reconoce por fuera de la ingeniería y de la ciencia, por eso se detiene en la torpeza y en la ingenuidad de la construcción.