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El arte y la interactividad, según Ludwig Zeller

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El arte y la interactividad, según Ludwig Zeller

Es claro que en el siglo XXI no se puede pensar el futuro a largo plazo, los cambios son demasiado veloces. Con astucia, y creatividad, apenas se puede vislumbrar qué va a suceder en breve, casi en lo inmediato. Así como los tiempos se fragmentaron para aniquilar barreras geográficas y espaciales, también se desdibujaron para adelantarse a la historia. El artista alemán Ludwig Zeller no da el brazo a torcer y dispara una serie de obras contemporáneas que intentan marcar un camino; construye un punto de encuentro entre la tecnología, la biología y la genética, siempre a partir de la idea de mejorar las condiciones de vida, o de optimizar determinados servicios cotidianos.

El arte y la interactividad, según Ludwig ZellerPara el proyecto Gene Collect (2010), Zeller formula la posibilidad de estudiar la diversidad genética de la naturaleza para su aplicación en informática. La idea es recoger grandes cantidades de muestras de genes en lugares públicos y de difícil acceso, a través del principio de crowdsourcing. Si se utiliza parte de la muestra de ADN, obviamente patentada por la persona que la entregó, se otorga un dinero estipulado. “Esto permite un acceso barato a una increíble diversidad de cultivos de células bacterianas, que no sería accesible para los equipos de investigación de otro modo”, explica el artista.

El arte y la interactividad, según Ludwig ZellerHay dos etapas dentro del proyecto, la primera, titulada Gene Collect, propone instalar máquinas de muestreo en aeropuertos internacionales, que son lugares de diversidad microbiana muy alta. El sistema es capaz de tomar bacterias de la saliva, los zapatos y las manos. Al final del proceso, el donante registra sus datos personales a la muestra. Son sólo segundos. La segunda etapa, Genomaloto, es un sistema de lotería para la acumulación de muestras biológicas ultra diversas de países tropicales en desarrollo. Allí se paga una suma mínima por la donación, y si se utiliza con éxito, el donante recibe 1000 dólares.

El arte y la interactividad, según Ludwig ZellerEl proyecto es polémico, el hecho de donar información genética es un acto de riesgo si no hay certezas de cuál va a ser su uso final. Zeller lleva esta acción al arte, utiliza los mismos procedimientos, masivos y colectivos, de intercambio de datos característico de internet para intentar mejoras rotundas en las prestaciones de la tecnología. Y al mismo tiempo desliza preguntas certeras sobre los avances científicos: ¿Qué concepto de la creación está detrás de la reutilización sistemática de genes naturales? y ¿Está realmente la vida artificial al alcance de la mano del hombre?.

El arte y la interactividad, según Ludwig ZellerOtra de sus obras recientes, Test Cycle 21 (2010), explora, desde una óptica conductista, la ejecución de una serie de instrumentos de música performativos, capaces de leer los estados emocionales como la ansiedad, la felicidad y la risa. Durante una de las experiencias se filmó un cortometraje: un muchacho se ofreció a ubicarse en el rol de conejillo de indias del ficticio laboratorio Behaviouristics Ltd. Esta performance, compleja vale aclarar, exhibe una discusión entre la estética, la epistemología científica y el arte.

El arte y la interactividad, según Ludwig ZellerEn la misma dirección conceptual se orienta el proyecto We play bodies (2010), donde los mismos instrumentos son ejecutados por distintas personas al unísono, como si fueran integrantes de una orquesta. Zeller explora con esta obra la capacidad de la gente para crear música desde lo físico, lo mental y lo emocional. No importa si uno es músico profesional o un novato total, la intención es experimentar cómo reacciona el arte frente a distintos planos emocionales, como puede ser la ternura, la excitación o la alegría, entre muchos otros.

El arte y la interactividad, según Ludwig ZellerDromolux (2011) describe un posible aumento en el rendimiento cognitivo de las próximas generaciones. Básicamente, es un aparto que sirve para entrenar la velocidad de lectura, muestra palabras a los tiempos que dispone el usuario. Utilizado junto con la medicación adecuada, también serviría para ayudar a que las personas mayores o discapacitadas hagan frente a complicaciones cognitivas. La sociedad contemporánea -señala el artista- avanza gracias a la transferencia y el consumo de información, pero hay muchos que se quedan afuera por complicaciones de salud, este aparto está pensado para ser utilizado en hogares infantiles y geriátricos, cada cual puede regular su régimen de entrenamiento. “Dromolux está diseñado para un mundo en el que el tratamiento global de la información ha crecido enormemente. Es una forma visual de la percepción, un vistazo a la sociedad de la información en el futuro sin excluidos”, agrega.

El arte y la interactividad, según Ludwig ZellerLa pieza CubeBrowser (2009) es un cubo de visualización con seis pantallas digitales que se conecta a álbumes en la web, como puede ser Flickr.com. El usuario puede moverse a través de miles de imágenes fijas girando y agitando el pequeño cubo en el espacio. Las imágenes están agrupadas por etiquetas, que se van modificando con los movimientos horizontales y verticales del dispositivo. La arquitectura de los archivos alojados en internet se convierten, en definitiva, en la propia construcción del espectador. Para su exposición en festivales y muestras, el artista desarrolló una versión donde la proyección se hace en una pantalla de gran formato. De este modo la interacción es más visible.

La obras de Zeller incorporan la tecnología de forma definitiva en la vida cotidiana, por momentos con fines más científicos que artísticos, pero siempre tomando como punto de partida la creatividad y la posibilidad de generar nuevas interpretaciones sobre lo que puede ocurrir en un futuro próximo. Es un artista muy influenciado por las necesidades contemporáneas y con un objetivo certero: ampliar los márgenes de la tecnología al máximo de las posibilidades. Por el momento, aborda la problemática desde el arte. Tal vez, nunca se sabe, el éxito lo lleve a un cruce decisivo con la ciencia y la necesidad de nuevas preguntas, que al mismo tiempo alumbrarán nuevos conceptos artísticos.