19mar 11

Anaisa Franco, arte electrónico y psicología

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Anaisa Franco, arte electrónico y psicología

A diferencia de aquellos que desde su arte exaltan la tecnología en sí misma o que intentan directamente humanizarla, la artista brasileña Anaisa Franco encuentra un espacio en blanco para deslizar preguntas de índole psicológico. Ubica al espectador entre dos grandes planos metafóricos, uno real y otro onírico, sin caer en un surrealismo electrónico y -menos aún- sin tropezar con los lugares comunes de los imperios teóricos que cimentaron buena parte de las vanguardias, allá por los inicios del siglo XX.

Anaisa Franco, arte electrónico y psicología Por ejemplo, para la escultura interactiva ThroughOut Breathing (2011), realizada en conjunto con André Perrotta, plantea la posibilidad de que un humano respire en armonía con una máquina, es decir, amplifica y expande el acto de respirar, reconstruye, interfaz mediante, un espacio de interacción vital. El funcionamiento es lineal, el espectador respira cerca de un micrófono conectado con un sistema que pone en funcionamiento la escultura, infla los pulmones mecánicos, enciende ventiladores para evitar el polvo, incrementa el sonido y enciende luces en la zona de las costillas. Según explica la artista, Trought… busca ampliar una tarea corporal absoluta a través de objetos irreales para componer una orquesta performática y misteriosa.

Anaisa Franco, arte electrónico y psicología Un año antes había explorado los rincones ocultos del comportamiento social con la instalación interactiva Alienated Routine. Suspendidas sobre un mismo eje flexible, dos manos con tres dedos giran aleatoriamente ante la presencia del espectador mientras se proyecta en el suelo una animación digital. Los dedos, unificados, son una representación de la sociedad occidental contemporánea, hundida en ciudades sintomáticas. El movimiento es la rutina. El espectador que enciende esa rutina desaforada es justamente el responsable del descontrol: desestabiliza y perturba el equilibrio inicial. “Podría decirse que esta pieza es un análisis y un punto de vista sobre el sistema social imperante en el nuevo siglo, busca generar una nueva representación mediante el uso de símbolos semióticos en base a movimientos alienados”, comenta Franco.

Anaisa Franco, arte electrónico y psicología También del 2010 es la obra Floating Land, una escultura que dibuja con luz a alta velocidad. Las animaciones se suspenden y flotan en círculos, a lo largo de la superficie de dos esferas transparentes de distintos tamaños. La esfera pequeña muestra a una niña que corre y vuela, en paralelo, la esfera de mayor tamaño va modelando el mundo de ese personaje. No es un proyecto interactivo, sino de plena contemplación. El foco conceptual está en la división de dos realidades y en su traspolación a imágenes que parecen encerradas en universos herméticos.

Anaisa Franco, arte electrónico y psicología Paranoia (2010) es una de sus obras más conocidas, fue presentada en el Festival Sonar de ese mismo año. Es una escultura con forma de dentadura que se abre, sonríe y grita cuando detecta alguna presencia. Es parte de una serie titulada Cuerpos psicosomáticos, donde la intención es investigar las conductas humanas mediante la construcción de esculturas suspendidas. Los movimientos de la dentadura expresan sentimientos inconscientes que resignifican conceptos psicológicos inmediatos como el miedo, la ansiedad, la memoria, los trastornos afectivos, la alienación, la seguridad, el trauma o el ego. Esta pieza busca incrustar en la tecnología comportamientos cotidianos e inmanejables.

Anaisa Franco, arte electrónico y psicología Su obra Expanded Eye (2008) recibió hace pocos meses el IV Premio ARCOmadrid/BEEP de Arte Electrónico. Se trata de una escultura interactiva integrada por un ojo transparente suspendido que reconoce los movimientos de ojos del espectador, con cada parpadeo se multiplican las animaciones que giran adentro de la esfera transparente. Las visuales que se producen se mueven hexagonalmente y de forma fragmentada. La artista sostiene que el núcleo de la obra es transformar y expandir la vista humana hacia otros planos, donde pueda interactuar de forma autónoma, en parte desconectada del cuerpo. Expanded… es un complejo proyecto de investigación y creación desarrollado en Media-Lab Prado durante interactivos 08, en colaboración con Jacqueline Steck, Alvaro Cassinelli, Carles Gutiérrez y Oswald Aspilla Pérez.

Anaisa Franco, arte electrónico y psicología Una de las instalaciones más impactantes es Connected Memories (2008), una máquina que, simbólicamente, procesa y pone a nivel consciente determinados momentos almacenados como recuerdos en formato de narraciones audiovisuales. Está compuesta por dos esculturas transparentes de luz sensible que dialogan entre sí. Cada cabeza tiene un receptor Bluetooth y los espectadores pueden intervenir en ese diálogo enviando mensajes de texto, videos o cualquier archivos desde sus dispositivos móviles. El sistema de inmediato reproduce los archivos a través de una voz sintética y una señal de video, también quedan almacenados, como si formaran parte del inconsciente de la memoria, una base de datos colectiva.